La Pesquería en México

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En términos de peso desembarcado, las pesquerías de pelágicos menores representan la proporción más alta (entre el 35% y 50%) de las capturas de las pesquerías mexicanas.

Como recurso pesquero, estas poblaciones son fuente importante de proteína de buena calidad para consumo humano directo y como materia prima para la producción de alimento balanceado para la industria avícola, porcina y acuícola, así como carnada para pesca industrial, deportiva y artesanal, además de ser una importante fuente generadora de empleos en la región del noroeste de México

En términos de peso desembarcado, las pesquerías de pelágicos menores representan la proporción más alta (entre el 35% y 50%) de las capturas de las pesquerías mexicanas (SAGARPA, 2003, 2008, 2009). El valor de las varias especies de sardina, anchoveta y macarela respecto del total, promedió 1.5% entre 1990 y 1995. Sin embargo, durante la actual década el valor (a precio de playa o de primera mano) de esta pesquería ha sido ligeramente superior al 2.0%. Si se considera lo anterior, más el valor agregado por el proceso industrial (enlatado, harina y aceite de pescado y fresco congelado), su valor es superior al 9%.

Como recurso pesquero, estas poblaciones son fuente importante de proteína de buena calidad para consumo humano directo y como materia prima para la producción de alimento balanceado para la industria avícola, porcina y acuícola, así como carnada para pesca industrial, deportiva y artesanal, además de ser una importante fuente generadora de empleos en la región del noroeste de México (Gómez-Muñoz et al., 1991; Cisneros-Mata et al., 1995; Lluch-Belda et al., 1996; SAGARPA, 2003; Nevárez-Martínez et al., 2001, 2006; Gluyas Millán et al., 2003). Se estiman en alrededor de 5,000 los empleos directos que genera esta pesquería y una cantidad similar los indirectos.

Tradicionalmente las descargas se utilizan para la elaboración de harina y aceite de pescado (85%), así como para productos enlatados y congelados (15%). En esta última década aumentó a 25% la cantidad de pelágicos menores dirigidos al consumo humano directo (SAGARPA, 2003, 2008). La sardina monterrey, que es la especie más importante de este conjunto, se ha destinado para el consumo humano directo (Cisneros- Mata et al., 1991), aunque a partir de los años noventas la sardina crinuda y la macarela, también se han dirigido a este fin (Nevárez-Martínez et al., 2006).

A finales de los años setenta e inicio de los ochenta, la anchoveta constituía cerca del 50% de la producción total de pelágicos menores. Actualmente en la Carta Nacional Pesquera estas especies representa alrededor del 2%, mientras que la sardina monterrey aumentó su volumen a 54.8% y la sardina crinuda a 21.3% (CARTA NACIONAL PESQUERA, DOF 2010). De 1997-2006 la sardina bocona aumentó sus niveles significativamente de casi 0% al 15.1%, incluso en Sonora y Sinaloa en algunos años, este valor fue de 33% y 75%, respectivamente. Las demás especies son menos importantes, aunque el volumen de sus descargas tiende a aumentar cuando escasea la sardina monterrey.

En la actualidad en esta pesquería existe una flota de 76 embarcaciones con permiso de pesca para pelágicos menores (además de dos recientes embarcaciones operativas en la zona de Isla Cedros), equipadas con red de cerco con jareta, aunque comúnmente no operan el 100%, por ejemplo, en 2008 operaron 69 barcos, con una utilización de bodega que va de 85% (Sonora) a aproximadamente el 30% (Ensenada). La capacidad industrial de proceso (plantas para enlatado, congelado y para elaborar harina y aceite de pescado) de pelágicos menores es de alrededor de 730,000 t/año de materia prima en peso vivo, con la mayor parte instalada en Sonora. La longitud total de atraque para esta flota es de 3,555 m (SAGARPA, 2003-2010).

En virtud de su posición en la trama trófica estas especies son altamente variables por lo que su manejo plantea retos particulares. Por otro lado, variaciones en el mercado también generan incertidumbre. Para las entidades de gobierno y los usuarios, estas variaciones complican la planeación de presupuestos e insumos industriales. En consecuencia, el pronóstico es sumamente importante para la planeación y monitoreo (Cisneros-Mata et al., 1996; Chen y Ware, 1999).

La unidad de manejo bajo este Plan de Manejo Pesquero será el conjunto de especies de peces pelágicos menores enlistados en la tabla 1.

Composición de los desembarcos.

En Baja California (Ensenada), las descargas constan de cuatro especies: sardina monterrey, macarela, anchoveta y charrito (García-Franco et al., 1995a, 1995b, 1995c; García-Franco y Sánchez, 1997; Cota- Villavicencio et al., 2006). La proporción promedio actual en las capturas es 91.4% de monterrey, macarela 3.3% y anchoveta 5.3%, de charrito prácticamente no ha habido desembarcos en los últimos años (Nevárez- Martínez et al., 2009; Cotero-Altamirano et al., 2011).

En Baja California Sur (Bahía Magdalena), la composición de las descargas es la siguiente: sardina monterrey, sardina crinuda, macarela, bocona, sardina japonesa y sardina piña. El promedio de la proporción de especies en la captura del 2006 al 2010 fue: sardina monterrey 91.9%, crinuda 4.9%, macarela 0.6%, bocona 2.4%, y sardina japonesa 0.3% (Félix-Uraga et al., 2002, 2003, 2011; Gluyas et al., 2003; Nevárez- Martínez et al., 2009).

En Sonora (Guaymas y Yavaros), la descarga consta de las siguientes especies: sardina monterrey, sardina crinuda: macarela, anchoveta, bocona, sardina japonesa y sardina piña. En las últimas tres temporadas (2006/07 a 2009/10) la proporción por especie en las capturas fue: sardina monterrey 81.9%, crinuda 12.5%, macarela 1%, bocona 3.1%, anchoveta 0.4%, japonesa 0.7% y piña 0.4% (Nevárez-Martínez et al., 2008, 2009; Martínez-Zavala et al., 2011).

En Sinaloa (Mazatlán), la pesquería se basa en las tres especies de sardina crinuda y en la bocona. De 2007 a 2010 la proporción en los desembarques fue, en promedio, de 85.4% para la crinuda y 14.6% para la bocona (Jacob-Cervantes et al., 2008, 2011; Nevárez-Martínez et al., 2009).

Suele haber, esporádicamente, captura incidental de rayadillo (Orthopristis spp.), sierra (Scomberomorus spp.), jurel (Seriola spp.), barrilete (Katsuwonus pelamis), calamar gigante (Dosidicus gigas) y cochito (Balistes polylepis) (Nevárez-Martínez et al., 2006).

Por otra parte, organismos jóvenes de sardina, anchoveta y macarela, también se capturan para usarse como carnada en la pesca deportiva, en la pesca de atún con vara y palangre y en trampas jaiberas, langosteras y para peces (Nevárez-Martínez et al., 2006, 2008; Vega-Velásquez, 2006).

Costa occidental de la península de Baja California Ensenada, B.C.

En México la pesquería de sardina inició en el puerto de Ensenada, B. C., en 1929, registrándose bajos niveles de captura debido a la poca demanda de consumo y escasa capacidad de acarreo de la flota (Ramírez-Granados, 1957). A mediados de la década de los cuarenta ocurre un desplome de la pesquería en las costas de Norteamérica (Murphy, 1966; Arenas et al., 1996) como consecuencia de cambios bruscos de los factores ambientales y la aplicación de un excesivo esfuerzo de pesca, provocando con ello una severa crisis económica en la industria estadounidense. Durante los sesenta este desplome repercutió en las costas mexicanas de B.C., lo cual ocasionó su virtual desaparición, con excepción de Isla de Cedros y Bahía Magdalena, B.C.S (Félix-Uraga, 1986; Quiñónez-Velázquez et al., 2002). Debido a las muy escasas capturas reportadas por la flota de Ensenada y al descubrimiento de otras poblaciones, una pequeña parte de ésta es desplazada hacia las aguas del Golfo de California, sentando así las bases de lo que hoy es la pesquería de sardina cuyos puertos base se ubican en Guaymas y Yavaros, Sonora, que se han desarrollado ampliamente, con una flota numerosa y una planta industrial muy importante (Pedrín y Ancheita, 1976; Pedrín et al., 1973; Lluch-Belda et al., 1986; Cisneros-Mata et al., 1995; Nevárez-Martínez et al., 2006).

En lo que respecta a la pesquería de anchoveta, ésta tuvo sus inicios en los sesenta, también en el puerto de Ensenada, B.C., con capturas muy bajas, que se destinaban para consumo humano, la mayoría para enlatado. Con ciertas fluctuaciones estos niveles de captura se mantuvieron hasta principios de la década de los setenta, pero debido al desplome de la producción de la anchoveta peruana, se abrieron amplios mercados para la anchoveta, como virtual sustituto de la peruana, en su presentación de harina de pescado, incrementándose de manera notable los desembarcos de esta especie (Fig. 19 superior) (García-Franco et al., 1985, 1986, 1988). Durante 1982-83 la pesquería de anchoveta en el Pacífico sufrió una caída sensible en virtud de la agudización de la crisis económica y posteriormente, en 1989-90, hubo una sustitución total de la pesquería de anchoveta por sardina y macarela (Fig. 19 superior), provocado por la incidencia de factores ambientales adversos y por los efectos negativos de altos niveles de esfuerzo pesquero (Ponce-Díaz y Lluch- Belda, 1990; García-Franco et al., 1995a, 1995b, 1995c).

En la década de 1970, en Ensenada, el esfuerzo y la CPUE aplicada a la pesquería en su conjunto, tiene una tendencia ascendente directamente proporcional al esfuerzo aplicado. Sin embargo, en la década de 1980 la disminución del esfuerzo no se refleja en la CPUE, pues ésta se incrementó, observándose una tendencia inversa entre el esfuerzo y la CPUE (Fig. 19). A partir del año 2000 se ha presentado cierta estabilidad en el esfuerzo y la CPUE, manteniéndose esta última entre 45 y 59 t/viaje.

Bahía Magdalena, B.C.S.

La captura total de pelágicos menores y particularmente de sardina monterrey en Bahía Magdalena, B.C.S., (Fig. 20), se incrementó de 12,000 t en 1981-82 a 47,500 t en 2002 (Félix-Uraga et al., 2002, 2003; Gluyas Millán et al., 2003), con una disminución importante durante los eventos El Niño de 1997-1998 (Félix- Uraga et al., 2002) época en que se presentó con mayor intensidad este evento (Lluch-Cota et al., 1999; Durazo y Baumgartner, 2002). En ese periodo, las capturas de sardina monterrey cayeron a niveles menores a las 3,000 t (Quiñónez-Velázquez et al., 2000), recuperándose posteriormente (Félix-Uraga et al., 2002, 2003; Quiñónez-Velázquez et al., 2005; Melo-Barrera et al., 2010), manteniéndose en niveles promedio de 51,300 t para el total y 44,800 t, para la sardina monterrey (Fig. 20).

Figura 20.- Capturas totales de pelágicos menores y sardina monterrey en Bahía Magdalena, Baja California Sur y el Esfuerzo de pesca y CPUE (datos proporcionados por Roberto Félix- Uraga, CICIMAR-IPN).

Golfo de California Sonora

La captura total de pelágicos menores ha fluctuado de acuerdo con los desembarcos de sardina monterrey (Fig. 21). En los años setenta y ochenta, las descargas de esa especie crecieron de 11,500 t hasta un primer máximo de 294,000 t en 1988/89. Después hubo una rápida declinación hasta casi 7,000 t en las temporadas 1991/92 y 1992/93 (Cisneros-Mata et al., 1995; Nevárez-Martínez et al., 1998, 2001, 2006). Las capturas se incrementaron nuevamente hasta 215,000 t en 1996/97, pero debido a los fenómenos El Niño y La Niña, disminuyeron de nuevo a niveles de 55,000 t entre 1997/98-1999/00. Entre 2000/01 y 2001/02 las capturas de esta especie se incrementaron de nuevo hasta 217,000 t (Martínez Zavala et al., 2000, 2006; Nevárez- Martínez et al., 2006). Después de esa temporada las capturas de sardina monterrey disminuyeron hasta alrededor de 94,500 t en 2004/05 y a partir de la siguiente temporada presentó de nuevo una tendencia ascendente, incrementándose de casi 134,000 t hasta un valor récord de 524,200 toneladas en 2008/09 (Nevárez-Martínez et al., 2008, 2009) (Fig. 21).

Las capturas de sardina crinuda, entre 1969/70 y 1982/83, mostraron una tendencia ascendente, pero también con una elevada variabilidad (entre 3,000 y 100,000 t) (Fig. 21), asociadas a eventos ambientales importantes (El Niño–La Niña) y al comportamiento de la disponibilidad de la sardina monterrey. Se ha observado una estrecha relación inversa en las capturas de la sardina crinuda y monterrey que se relaciona con eventos El Niño. Cuando se presenta este fenómeno (v.g., 1976-77 o 1982-83), la captura de la sardina monterrey disminuye y la de crinuda aumenta o viceversa (1971/72 y 1975/76) (Molina-Valdéz et al., 1984; Lluch-Belda et al., 1986). A partir de 1983/84 y hasta la temporada de pesca 2008/09, la crinuda ha presentado tres picos, siendo el más largo el que se presentó entre 2002/03 y 2006/07, en el cual las capturas oscilaron entre 60,000 y 95,000 toneladas (Fig. 21).

A partir de mediados de los ochenta, se iniciaron también capturas de anchoveta (Fig. 21). El hallazgo en 1985 de anchoveta norteña en los desembarcos de sardina marcó el inicio de esta especie como un componente nuevo en esta pesquería en el Golfo de California (Hammann y Cisneros-Mata, 1989; Cisneros- Mata et al., 1995), siendo también altamente variable, presentando sus niveles más altos de captura en la temporada 1989/90 y 2005/06 (Fig. 21). Otro nuevo componente de esta pesquería, a partir de 1990, lo fue la sardina bocona (Nevárez-Martínez et al., 2006), que en realidad es una especie de anchoveta, cuyos niveles de captura empezaron a ser importantes a partir de 1990/91, presentando un primer pico en 1991/92 y a partir de 1997/98 se observó un incremento extraordinario en la captura de bocona, de aproximadamente 11,200 t a un poco más de 111,500 t en 2000/01 (Fig. 21). En 2002/03 sus capturas disminuyeron a 7,700 t, incrementándose de nuevo hasta otro pico de 106,100 t y disminuyendo de nuevo a poco menos de 8,200 t en 2008/09 (Fig. 21).

En esta pesquería la CPUE se incrementó paralelamente con el esfuerzo (Fig. 21), hasta la temporada de pesca 1983/84; sin embargo, en las siguientes nueve temporadas se mantuvo entre 67.5 y 79.3 t/viaje, aun cuando el esfuerzo de pesca siguió aumentando hasta un máximo de 4,132 viajes e inmediatamente presentó un descenso marcado, hasta el nivel más bajo de la serie (782 viajes) en la temporada 1992/93 (Fig. 21). Entre 1993/94 y 2008/09, el esfuerzo ha mantenido una tendencia ascendente, aumentando desde 1,330 viajes hasta valores de 3,850 viajes por temporada y un comportamiento similar en la CPUE la cual aumentó desde valores alrededor de 100 t/viaje hasta un máximo de 149.2 t/viaje (Fig. 21). Esto último se puede deber a varias razones: 1) el incremento en el poder de pesca de la flota por el uso de mejor tecnología de búsqueda, 2) la experiencia de los pescadores, y 4) y más importante, que la flota pesquera y su potencial están más acorde con el potencial del recurso pesquero en su totalidad.

Por otra parte, el comportamiento de la CPUE de sardina monterrey (CPUEsm) es más parecido al comportamiento del esfuerzo de pesca, esto porque, aun cuando ésta es una pesquería multiespecífica, existe una orientación primordial hacia esa especie. Además, este comportamiento en la CPUEsm refleja el crecimiento simultáneo de la población de sardina monterrey y el desarrollo de la pesquería de pelágicos menores (Cisneros-Mata et al., 1995; Nevárez-Martínez et al., 1999, 2006; Nevárez-Martínez, 2000).

En resumen, se pueden identificar cinco etapas en la historia de la pesquería de pelágicos menores del Golfo de California:

Exploración, hasta 1975/76
Desarrollo, hasta 1981/82
Estabilización, en 1988/89
Descenso, hasta 1992/93
Recuperación, desde 1993/94 a la fecha.
Figura 21.- Captura de peces pelágicos menores, y Esfuerzo, CPUE (total) y CPUEsm (para sardina monterrey) en la pesquería de Sonora (Golfo de California). Los datos de esfuerzo están en número de viajes nominales (actualizado de Martínez-Zavala et al., 2010).

Mazatlán, Sinaloa

En Mazatlán, Sinaloa, se descargan las capturas obtenidas en el litoral de Sinaloa, Nayarit y Norte de Jalisco. La pesquería de sardina se inició a partir de 1972, cuando se abrieron industrias procesadoras de sardina en el puerto, cuya creciente demanda de materia prima generó el desarrollo de la pesquería (Nevárez- Martínez et al., 2006).
Las tendencias históricas de las capturas reflejan un aumento constante en la producción anual desembarcada, observándose fluctuaciones de distinta magnitud y cuatro períodos definidos (Fig. 22). En el primero, de 1973 a 1991, hay variaciones en cuanto a qué especie (crinuda o bocona) es la más importante por año en la captura, con la sardina crinuda presentando un pico máximo de 36,000 t; en el segundo (1992- 1995) las capturas totales fueron básicamente de crinuda, pero con cifras inferiores a las 13,500 t; el tercero, de 1996 a 2002, durante el cual se observa un aumento significativo de las capturas totales, con una tendencia creciente de la proporción de bocona, la cual presentó desembarcos máximos que oscilaron entre 45,000 y 48,400 t entre el 2000 y el 2002; y el cuarto, de 2003 a 2009, en el que se mantuvo la tendencia creciente en los desembarcos totales, pero ahora dominando las capturas la sardina crinuda, especie que en 2009, alcanzó un Record histórico de 99,650 t y el total fue de alrededor de 106,600 t (Fig. 22). En el caso de la sardina crinuda, se observa además, una disminución para las temporadas en las que se presentó el evento El Niño. En el caso de la sardina bocona no se observa una relación tan evidente (Fig. 22).

En los primeros años de la pesquería en Sinaloa, el esfuerzo y la CPUE aplicada a la pesquería en su conjunto, tuvieron una tendencia inversa, pero a partir de 1981 la tendencia en el esfuerzo y la CPUE fue ascendente y proporcional (Fig. 22), con los picos que se presentaron en los ochenta en la CPUE asociados a un incremento en las capturas de bocona. En los últimos años se ha mantenido la tendencia ascendente y una relación directa entre el esfuerzo y la CPUE, con valores que van desde 126 t/viaje hasta 152.7 t/viaje (Fig. 22) (Jacob-Cervantes, 2010).

Figura 22.- Capturas totales y de sardina crinuda y bocona y Esfuerzo de pesca y CPUE en la pesquería de Sinaloa (Mazatlán).

La pesquería de sardina ha tenido repuntes importantes en diferentes periodos. De acuerdo con la opinión de los encuestados (63%) una de las mejores temporadas en cuanto a volumen de captura obtenido se presentó en el año 2007, seguida por la temporada 2008 (7%), 1997 (4%). Por otro lado, en lo que se refiere a las peores temporadas de captura, el año que fue señalado por 19% de los encuestados fue 2006, seguido de 1991 y 1992, con 11 y 10%, respectivamente. En lo que se refiere a las causas asociadas a ese comportamiento de la pesquería, los pescadores señalaron diferentes causas (Véase Tabla 12); más de la mitad de los encuestados (51%) señaló como una de las principales causas el fenómeno conocido como El Niño; aproximadamente uno de cada tres indicó que la mala temporada se originó por la escasez-falta de producto; sólo 6% lo asoció a problemas atribuibles a las condiciones técnicas o tecnológicas de las embarcaciones.

Ensenada

Tabla 12.- Causas asociadas a las bajas capturas

Causa %
Fenómeno de El Niño 51
Falta de producto 19
Escasez de producto 13
Mareas 6
Problemas con el barco 4
Barcos chicos 2
Lluvias y vientos 2
No pagan del todo bien 2
Se tuvo que ir lejos por el producto 2

 

A partir de 1983, la biomasa de sardina monterrey en Baja California (y en general en toda la corriente de California) aumentó sostenidamente (Fig. 23). Ello se reflejó en el acelerado crecimiento de las capturas comerciales de Ensenada, hasta la temporada 1997. Entre 2001 y 2004, en la corriente de California se estimó una biomasa bastante más baja que durante los dos años anteriores, aunque en Baja California ya se mostraba una tendencia ascendente de nuevo, lo cual se reflejó en un incremento de las capturas de sardina. Si la biomasa poblacional continúa con esta tendencia, es decir a mantenerse entre 600,000 y 900,000 t, se esperaría que las capturas se mantengan en los niveles actuales, es decir entre los 45,000 y 60,000 t por temporada.

Figura 23.- Biomasa anual de sardina monterrey en Baja California (línea gris) y en la corriente de California (línea negra) (datos de la corriente de California tomados de Hill et al., 2007).

Bahía Magdalena

El índice de abundancia de las clases anuales de la sardina monterrey en Bahía Magdalena (Félix-Uraga et al., 1996, 2004; Quiñónez-Velázquez et al., 2001) indica que el reclutamiento tiene una tendencia ascendente hasta el 2004, con una alta variabilidad interanual, con clases anuales muy fuertes (reclutamientos) en 1984, 1989, 1993, 1999 y 2004. A partir de este último año, la tendencia de este índice de reclutamiento ha sido a la baja, que se reflejó en el comportamiento de las capturas, las cuales mostraron un patrón similar de 2007 al 2010 (Fig. 24).

Figura 24.- Indice de abundancia de las clases anuales de sardina monterrey en Bahía Magdalena, B.C.S. (actualizado de Félix-Uraga et al., 2004).

Golfo de California – Sonora

Las estimaciones de abundancia de sardina monterrey, así como de la biomasa, han mostrado gran variabilidad interanual y a nivel de décadas (Nevárez-Martínez, 2000). El número de reclutas se incrementó desde principios de los setenta hasta un pico a mediados de los ochenta, cayendo a niveles muy bajos entre 1990 y 1992, y de nuevo una tendencia ascendente con alta variabilidad aumentando hasta un máximo histórico en la temporada 2007/08 (Fig. 25). Las series de abundancia total y de adultos siguen un comportamiento similar, con una tendencia ascendente hasta un pico a mediados de los ochenta, seguida de una caída a niveles de biomasa similares a los de principios de los setenta y luego de nuevo una tendencia ascendente con la biomasa total alcanzando un máximo de 2.73 millones de toneladas en 2007/08 (Fig. 25) (Nevárez-Martínez, 2000).

Figura 25.- Biomasa anual de sardina monterrey en el Golfo de California (Actualizados de Nevárez- Martínez, 2000).

La captura comercial de peces pelágicos menores se realiza por embarcaciones pesqueras equipadas con red de cerco con jareta y un máximo de diez tripulantes. Se pueden identificar flotas de acuerdo a la región donde operan y puerto de descarga: en la costa de Baja California, en el puerto de Ensenada; al Oeste de Baja California Sur, en puerto San Carlos y Adolfo López Mateos ubicados en Bahía Magdalena; en el Golfo de California central, en los puertos de Guaymas y Yavaros, Sonora; y en la costa de Sinaloa-Nayarit, en el puerto de Mazatlán. La flota más grande se encuentra actualmente en Sonora (Nevárez-Martínez et al., 2006). Los barcos más comunes tienen 25-28 metros de eslora y 140-180 t de capacidad de bodega y máquina principal de 520 HP (SAGARPA 2003, 2008). La longitud y calado de las redes dependen de la eslora del barco, del criterio del patrón y de las empresas (aspectos económicos). La luz de malla de las redes de cerco para pelágicos menores son de 13 a 25 mm. Algunos barcos usan redes mixtas, con paños de diferente luz de malla (Nevárez-Martínez et al., 2006). Entre 1990 y 1993 el 76% de los barcos eran del sector privado, 15% del sector público y 9% del social, mientras que en la actualidad el 100% de la flota registrada pertenece al sector privado. El registro oficial de la flota operativa es de 76 embarcaciones, y más recientemente se incorporaron dos embarcaciones en la zona de Isla Cedros.

En la actualidad en esta pesquería existe una flota de 76 embarcaciones con permiso de pesca para pelágicos menores (además de dos recientes embarcaciones operativas en la zona de Isla Cedros), equipadas con red de cerco con jareta, aunque comúnmente no operan el 100%, por ejemplo, en 2008 operaron 69 barcos, con una utilización de bodega que va de 85% (Sonora) a aproximadamente el 30% (Ensenada). La capacidad industrial de proceso (plantas para enlatado, congelado y para elaborar harina y aceite de pescado) de pelágicos menores es de alrededor de 730,000 t/año de materia prima en peso vivo, con la mayor parte instalada en Sonora. La longitud total de atraque para esta flota es de 3,555 m (SAGARPA, 2006-2010).

La unidad de esfuerzo es el viaje de pesca. Así, el esfuerzo de pesca aplicado en un oscuro (periodo de aproximadamente 20 días centrados en la luna nueva) o en una temporada dada es el número total de viajes de pesca realizados en el periodo.

En cada uno de los puertos en que se descargan peces pelágicos menores se dispone de muelles adecuados y en buenas condiciones efectuar los desembarcos. La longitud de atraque ha variado, siendo en 2009-2010 aproximadamente de 3,550 m.

En esta pesquería, las capturas totales se destinan básicamente a dos procesos: a la elaboración de harina y aceite de pescado (84%), la cual es la materia prima para la fabricación de alimentos balanceados para aves, ganado y acuicultura, y a la elaboración de conservas para consumo humano directo (15%), con una mínima fracción de la captura se comercializa en fresco congelado (1%), aunque este rubro ha tendido a crecer a partir de la instalación de los ranchos atuneros en Baja California y otras partes del mundo (Nevárez- Martínez et al., 2006). En los últimos años, porcentaje destinado para fresco-congelado ha aumentado, representando en 2008 aproximadamente el 4% del total capturado (Nevárez-Martínez et al., 2009), aunque en la actualidad se estima en alrededor de un 10%.

En todos los puertos existen al menos dos de estos procesos, sólo que la proporción de los totales desembarcados que se orientan a cada destino ha variado en cada puerto. Por ejemplo, en Ensenada, cuando estaban en auge las capturas de anchoveta, el 100% se destinaba a la elaboración de harina y aceite de pescado (García-Franco et al., 1995a), mientras que en los años noventas, debido a que la sardina monterrey y la macarela han sido las especies principales, se invirtió la situación, con al menos 75% orientándose a la elaboración de conservas (Cota-Villavicencio y Sánchez-Ruiz, 2004) y más recientemente se estima en aproximadamente un 85% al fresco-congelado. En el caso de Bahía Magdalena y de Sonora, el destino que se le da a este recurso es 15-20% al enlatado y la mayor proporción, 80-85%, a la elaboración de harina y aceite de pescado y muy poco al fresco congelado (~1%) (Cisneros-Mata et al., 1991, 1995; Félix- Uraga et al., 1996; Martínez-Zavala et al., 2000; Nevárez-Martínez et al., 2006). En el caso de Sinaloa, básicamente el destino de las capturas es a la elaboración de harina y aceite de pescado.

A finales de los ochenta el índice de ocupación de la capacidad instalada de las plantas enlatadoras era de 29% y de las harineras de 65%, con eficiencia total promedio del 53% (Tabla 13) (Cisneros-Mata et al., 1989). Sin embargo, debido a los cambios importantes que se presentaron en la composición y los montos de las capturas en los puertos de Ensenada y Sonora, durante principios de los noventa, una parte importante de la planta industrial sufrió pérdidas y se deterioró, llevando a la quiebra a un número importante de éstas (Nevárez-Martínez et al., 2001, 2006).

Lo anterior implica que el potencial de procesamiento en la actualidad es inferior al anotado en la tabla 13 (entre el 15 y 35% menor), y si se considera el incremento en la producción total de los pelágicos menores (en el caso de Sonora, alrededor de 50% mayor con respecto a 1987), indicaría que, entre 2007 y 2009, el índice promedio de eficiencia debió ser mayor, al menos en un 15%.

Tabla 13.-Volúmenes de procesamiento e índice promedio de eficiencia (I.E.) de la planta industrial procesadora de sardina (tomado de Cisneros-Mata et al., 1989).

Proceso Privado (t) Público (t) Social (t) Total (t) Potencial (t) I.E. (%)
Enlatado 34,240 39,092 73,332 249,063 29.4
Harina 267,923 29,867 13,142 310,935 480,631 64.7
Total 302,163 68,959 13,142 384,267 729,694 52.7

Considerando que trabajen 15 días del mes y la capacidad de operación sea 1,361 y 2,626.4 t/8 hrs de trabajo (en 1987).

Ya que en esta pesquería las capturas totales se destinan básicamente al enlatado, a la elaboración de harina, aceite de pescado y al fresco-congelado, la comercialización inicial de la materia prima se realiza en playa. Es decir, cada barco que llega con captura de peces pelágicos menores, lo vende directamente a una planta, la cual le va a dar valor agregado al enlatarlo, transformarlo en harina (y aceite) de pescado o congelarlo. El precio de venta depende del destino que se le vaya a dar a la materia prima, siendo de $64.0 USD por tonelada para el enlatado y de $45.0 USD para harina (Nevárez-Martínez et al., 2006), aunque en los últimos años (2008-2010) estos precios han oscilado entre $80 y $120 USD para enlatado y entre $60 y $120 USD para harina. En el caso del producto que se destina al congelado, éste se puede pagar entre $90 y $140 USD la tonelada.

Para elaborar una tonelada de harina de pescado (y como sub-producto ~350 litros de aceite) se requieren en promedio de 5.0 a 5.5 toneladas de pescado fresco. Una vez procesado, el precio del producto se eleva de manera importante, alcanzando varias veces más su valor original en fresco, pues la tonelada se comercializa entre $800.0 y $1500.0 USD y el aceite en aproximadamente $1000.0 USD. Principalmente este producto es comercializado en México, aunque en algunas temporadas se exporta a otros países.

En el enlatado, por cada tonelada de pescado fresco se elaboran 25 cajas de sardina (cada caja de sardina contiene 48 latas). La caja de sardina se comercializa en promedio a $27.0 USD. Este también es un producto de consumo nacional y es recientemente que se ha estado exportando sardina enlatada a países de Asia y Europa.

La fracción de la captura que se comercializa en fresco congelado ha sido baja (~10%), aunque está en aumento, y se orienta principalmente como alimento fresco en cultivo de peces marinos (atún), para consumo humano, para elaboración de alimentos enlatados para mascotas o para carnada en la pesca deportiva. El precio de venta, en estos casos ha oscilado hasta los $300.0 y $400.0 USD por tonelada para enlatados para mascotas y entre los $600.0 y $1100.0 USD para el consumo humano, siendo una parte exportada a Australia, EUA y algunos países de Asia.

En general, la cadena productiva se resume en la tabla 14:
Tabla 14.- Descripción de la cadena productiva, por tipo de proceso.

Conservas Harina y aceite Fresco-Congelado)
Flota pesquera.Participan hasta pescadores por barco, además de los armadores. Flota pesquera.Participan hasta pescadores por barco, además de los armadores. Flota pesquera.Participan hasta pescadores por barco, además de los armadores.
Plantas enlatadorasParticipan particulares o inversionistas, profesionales y asalariados; cada planta puede emplear varios cientos de trabajadores en el proceso. Plantas HarinerasParticipan particulares o inversionistas, profesionales y asalariados; cada planta puede emplear de decenas a cientos de trabajadores en el proceso. Plantas congeladorasParticipan particulares o inversionistas, profesionales y asalariados; cada planta puede emplear de varias decenas a algunos cientos de trabajadores en el proceso.
Comercialización y transportación.Participan particulares o inversionistas, transportistas, mayoristas (particulares o grandes firmas comerciales); emplea varias decenas de trabajadores. Comercialización y transportación.Participan particulares o inversionistas, transportistas, mayoristas (particulares o grandes firmas comerciales); emplea varias decenas de trabajadores. Comercialización y transportación.Participan particulares o inversionistas, transportistas, mayoristas (particulares o grandes firmas comerciales); emplea varias decenas de trabajadores.

El índice promedio de utilización de los barcos (equivale a la cantidad de
con la captura potencial de acuerdo a la capacidad de acarreo, que considera la capacidad de bodega promedio y el número de viajes realizados) que descargan en los diferentes puertos ha variado a lo largo del tiempo (Cisneros-Mata et al., 1989, 1991; Nevárez-Martínez et al., 2006). Por ejemplo, en todos los puertos, durante los setenta y ochenta este índice era menor a 50% de su capacidad de acarreo, aunque en la actualidad, en Sonora y Sinaloa es de ~80%, mientras que en Bahía Magdalena, B.C.S., es de 63%. En el caso de Ensenada, B.C., este índice está muy abajo (entre el 25% y 35%).

En la fase de captura, procesamiento y comercialización intervienen los armadores e industriales de la pesca, agrupados en la Cámara Nacional de la Industria Pesquera y Acuícola (CANAINPESCA), CANACINTRA, CANACO y más recientemente en los Sistemas Productos de Baja California, Baja California Sur y Sonora, así como en el Sistema Producto Nacional de Pelágicos Menores. Asimismo participan pescadores libres y, en menor proporción, pescadores agrupados en cooperativas, los cuales participan en el proceso de pesca de estos recursos. En la fase de transportación, algunas empresas pesqueras cuentan con sus propios medios de transporte, también participan transportistas particulares o agrupados en uniones.

En el proceso de evaluación de las poblaciones de pelágicos menores intervienen, además del Instituto Nacional de Pesca (INAPESCA), varias instituciones de investigación, mismas que a su vez se han integrado en grupos de trabajo dentro del Comité Técnico de Investigación de Pelágicos Menores. Este comité se reúne anualmente desde 1992. En cada taller se presentan avances en la investigación sobre ecología, pesquerías y manejo de pelágicos menores. Más recientemente se han incluido también aspectos sociales y económicos de esta pesquería.

Para el Golfo de California están, además del INAPESCA, los siguientes grupos de interés: CANAINPESCA, Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (CICIMAR), Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (CIBNOR), Universidad de Sonora (UNISON), Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Instituto Tecnológico de Guaymas (ITG). Del trabajo conjunto ha resultado la ejecución de cruceros experimentales para estimar la biomasa por métodos de huevos y larvas y ecointegración. Se continuará con estos cruceros, que además se aprovechan para hacer estudios de productividad primaria, plancton y oceanografía física. En ellos participan colegas del CICIMAR y del Departamento de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Universidad de Sonora (DICTUS).

En la costa occidental de la península se desarrolla el Programa de Investigaciones Mexicanas de la Corriente de California (IMECOCAL), que tiene como objetivo el monitoreo ambiental y biológico del límite Sur de la corriente de California, un hábitat muy importante de los pelágicos menores. El Programa cuenta con la participación del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), del CICIMAR, del CIBNOR, Universidad Autónoma de Baja California (UABC) y del INAPESCA.

En el proceso de manejo de estos recursos también intervienen varias instancias, tanto gubernamentales como académicas, industriales y Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC). Participan la CONAPESCA- SAGARPA, INAPESCA, armadores e industriales, gobiernos municipal y estatal y federal (PROFEPA, SEMARNAT, SEMAR), además de las instituciones académicas mencionadas arriba, así como el Centro de Investigación y Desarrollo Costero (CIDECO) y los Sistemas Producto de Pelágicos Menores.

Por ser un recurso transfronterizo, la sardina monterrey de la costa occidental de Baja California se estudia conjuntamente entre México y Estados Unidos, en el marco del convenio MexUS-Pacífico.

Se aplicó una encuesta a 381 diversos actores de la pesquería de pelágicos menores, y se orientó a recopilar información actualizada sobre aspectos sociodemográficos, económicos y productivos de la población pesquera, que incluyó a capitanes de barco, pescadores y personal de las plantas de procesamiento. Los detalles de los resultados sobre: estructura familiar, ocupación y nivel de ingreso, descripción de vivienda, servicios comunitarios, seguridad social y satisfacción en el empleo. Esta información puede ser consultada a través de internet en la liga:

http://inapesca.gob.mx/planesdemanejo/pelagicosmenores/sociodemograficos.pdf.

Costa Occidental de la Península de Baja California (Ensenada y Bahía Magdalena)

Sardina monterrey:

En Ensenada, B.C., las expectativas, en términos de disponibilidad del recurso para la flota son buenas, ya que los niveles de biomasa siguen siendo altos (Fig. 23). La fase de industrialización amplia sus expectativas al priorizar el destino al consumo humano por la modernización de los sistemas de congelado, dejando en segundo uso los fines de acuacultura.

En Bahía Magdalena, B.C.S., por un lado el índice de reclutamiento de este recurso indica una tendencia a la baja, aunque el índice de abundancia relativo muestra cierta estabilidad. La captura promedio de esta especie entre 2000 y 2010 estuvo alrededor de 43,000 t. Las expectativas en esta zona indicarían que los desembarques de sardina monterrey podrían alcanzar niveles alrededor de las 40,000 t.

Macarela:

En Ensenada y Bahía Magdalena se espera que después de su máximo histórico en 1998, la captura de macarela se mantenga en las cifras promedio, es decir, en Ensenada alrededor de 7,000 t y en Bahía Magdalena capturas cercanas a las 1,000 t. Aunque, en el caso de la macarela en Ensenada esta situación podría mejorar en la medida de que se aprovechen los recursos más distantes de la franja costera y del principal puerto de descarga.

Anchoveta:

La población de anchoveta y sus capturas en la costa de Baja California siguen muy bajas, por lo que no se espera que aporte más del 3-5% del total descargado (capturas <5,000 t).

Sardina crinuda:

En Bahía Magdalena, se espera que la disponibilidad y captura de crinuda se mantenga cercanas al promedio del periodo de 2000 al 2010, es decir de 3 al 6% del total descargado, lo que equivaldría a niveles de 3,650 t, considerando las capturas promedio de los últimos años. Golfo de California (Sonora y Sinaloa)

Sardina monterrey:

Esta especie se recuperó del colapso del inicio de la década noventa. Aun si continúa la tendencia creciente de la biomasa que se observa en la figura 7, no se espera que ésta crezca mucho más, por lo que si se estabiliza en niveles promedio de los últimos seis años, se esperaría que las capturas de esta especie, en el Golfo de California, se mantengan en niveles que podrían oscilar, en promedio, entre las 200,000 y 300,000 t por temporada de pesca.

Sardina crinuda:

En Sonora, si se consideran los estimados del RMS y de la biomasa media, se esperaría que las capturas se mantengan dentro de los niveles observados en las últimas temporadas, cuyo promedio sería de ~54,000 t.

En Sinaloa, de mantenerse los niveles de biomasa observados en los últimos cinco años, se esperaría que las capturas se mantengan en niveles promedio, es decir capturas de ~73,000 t.

Sardina bocona:

Este componente de la pesquería, ha aumentado su disponibilidad a tal grado que en varios años ha sido la primera en las descargas en Sinaloa y la segunda o tercera especie más importante en Sonora. Sin embargo, la tendencia actual es a mantener o incluso disminuir su aportación al monto total de las capturas, en ambos estados. Considerando el comportamiento de las últimas tres temporadas, en Sonora se esperarían capturas menores a 12,000 t, mientras que en Sinaloa, es probable que esta especie aporte capturas alrededor de las 7,000 t.

Anchoveta:

La biomasa de anchoveta del Golfo de California se encuentra entre 100,000 y 235,000 t y los resultados obtenidos en los cruceros de pesca exploratoria realizados en los últimos tres años, indican que los niveles de abundancia están en este intervalo. Sin embargo, por problemas de índole tecnológica no hay una pesquería dirigida particularmente a esta especie. La anchoveta representa un importante recurso, con potenciales de al menos 10,000 t por temporada, aunque ha habido temporadas en que esta especie ha estado altamente disponible localmente (frente a Guaymas) y las capturas han sido cercanas a las 42,000 t.

Macarela:

En Sonora, se espera que después de su máximo histórico en 1998/99, la captura de macarela se mantenga dentro de las cifras promedio, es decir, alrededor de 7,000 t.

Japonesa:

En Sonora, no se esperan capturas superiores al promedio, es decir, capturas alrededor de las 4,500 t.